El año del cuervo
(Descripción del poema)
TÍTULO: EL AÑO DEL CUERVO.
CITAS INICIALES:
Pero en el calendario no faltan fechas y con un poco de imaginación cualquiera de ellas podría adaptarse a un buen propósito.
.....(Italo Svevo, La conciencia de Zeno)
Shape without form, shade without colour,
Paralysed force, gesture without motion.
[Figura sin forma, sombra sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento.]
.....(T. S. Eliot, Los hombres huecos)
Toda una tormenta de afirmaciones rebeldes circulan por estas ventanillas tan organizadamente dispuestas.
.....(Fernando Lázaro Carreter, Cómo se comenta un
.....texto literario)
Arde Lorenzo y goza en las parrillas...
.....(Francisco de Quevedo, A San Lorenzo)
Numeran numeran
viva la numeración.
.....(El Puma, Pavo real)
CUERPO DEL POEMA:
Doce páginas con el mismo esquema que el de la página de la ilustración (abajo). Sólo cambian los títulos de cada una y los números de la columna de la izquierda. Los títulos (con los números correspondientes entre paréntesis) son, en este orden: Octubre (31), Noviembre (30), Diciembre (31), Enero (31), Febrero (28, más un 29 en cursiva), Marzo (31), Abril (30), Mayo (31), Junio (30), Julio (31), Agosto (31) y Septiembre (30).
Página de El año del cuervo
EPÍLOGO:
MÉTODO DE COMPOSICIÓN
Si algo hay evidente es que un plan cualquiera que sea digno de este nombre ha de haber sido trazado con vistas al desenlace antes que la pluma ataque el papel.
.....(E. A. Poe)
Mi intención era escribir, coincidiendo con mi último año universitario, un largo poema que lo simbolizase: no sólo a ese año, sino a todo año posible. Tendría trescientos sesenta y cinco versos, uno por cada día (más otro adicional para los años bisiestos), y estaría dividido en doce partes, una por cada mes. Pensaba realizar así el viejo sueño mallarmeano: obtener el poema total, que lo contuviese todo (en espacio y tiempo). Sería una obra exclusivamente cerebral, en la que también quería rendirle tributo al Octavio Paz de Piedra de sol y, sobre todo, a Edgar Allan Poe, en cuyo honor escogí el Cuervo del título y la frase “Nunca más” que se repite obsesivamente al final de cada apartado. Al tiempo que cifraba el año, me despedía de él.
Me dispuse, en primer lugar, a diseñar los moldes: las parrillas que albergarían los versos. Lo único que tendría que hacer luego sería ir rellenándolas día a día, tras someter cada jornada a un proceso alquímico que destilase su esencia (transmutada en oro). Pero cuando terminé de construir la estructura me di cuenta de que el poema ya estaba acabado. Ningún verso podría añadirle perfección, sino robársela. Di entonces el año por perdido, y también mi vida entera.
Había alcanzado la perfección y yo no estaba en ella. La estructura perfecta me había desplazado -expulsado- de mi obra: yo le estorbaba. Todo lo que hiciera a partir de ese momento sería, desde el punto de vista de la Belleza, un paso atrás. Pero me había salido también el mejor homenaje a Poe posible: en su pura desnudez, en su aislado grito al pie de las cifras y el abrumador blanco, había escrito, esta vez sin pretenderlo, un poema de terror.
(Sólo me quedaba buscar las citas convenientes y escribir este epílogo.)